Hace
casi un año, en la edición del 20 de Mayo de 2003
del Turistampa, hablamos sobre el tema de la contaminación
de las bahías en los destinos turísticos a lo largo
de la costa del Pacífico Mexicano. En estas fechas se discutió
en los medios y en la industria turística sobre si era
correcto o no que la SEMARNAT publicara la información
acerca del grado de contaminación del mar en los destinos
turísticos.
El
problema se airó incluso en el NEW YORK TIMES, que publicó
un articulo sobre la bahía de Zihuatanejo con el titulo
"A Mexican Resort's dirty secret" (El secreto sucio
de un destino turístico de México). El autor es
un periodista muy respetado, ganador del premio Pulitzer y de
acuerdo con la opinión de los ecologistas y conocedores
de la materia se quedo corto con su análisis y sus conclusiones.
Sabemos - porque tuvimos al caballero (Tim Weiner) por acá
en Ixtapa-Zihuatanejo - que el no quiso perjudicar a la industria
turística y que por esta razón no desplegó
toda la triste información que había recopilado.
Incluso, les dejó una salida honrosa a las autoridades
municipales al comparar el problema con otros similares que se
han vivido alguna vez en los estado Unidos de Norteamérica.
Manifestó, que existen tres formas de reaccionar: "Ignorar
la información y la situación, mentir y negar los
hechos o actuar para cambiar la situación." Pasó
lo que era de esperarse: Durante algunos días hubo reuniones
y discusiones, se culpó al Sr. Weiner y a la SEMARNAT por
difundir este tipo de información, e incluso se habló
sobre la posibilidad de enfrentar el problema, de hacer algo ...y
no pasó nada mas. Nunca se tomó acción alguna
y las bahías, y en especial la de Zihuatanejo, siguen su
camino de destrucción y contaminación.
En
realidad no fue el New York Times quien primero señalo
el problema. Los medios de información de México,
el periódico de la industria turística, TURISTAMPA,
habían advertido sobre la contaminación de las bahías
años antes y fue la PROFEPA (Procuraduría Federal
de Protección al Ambiente), quien en primera instancia
dio a conocer los resultados de los análisis efectuados,
solicitados por la SEMARNAT. "La gente y los visitantes tienen
el derecho de saber acerca de estas cosas", dijo el entonces
titular de SEMARNAT, Víctor Lichtinger. Pero el derecho
de saber sigue siendo un concepto novedoso en México.
Como
dice Weiner en su artículo: "Al ver publicado el informe
de SEMARNAT, los hoteleros reaccionaron como un hombre con una
terrible cruda al escuchar la alarma de su despertador. Después
de años de vivir en el autoengaño o la negación
(Weiner aplica el termino inglés: denial), los hombres
de negocio que viven del turismo se enfrentan con la ineludible
necesidad de reconocer el problema. Están matando a lo
que aman.
Pues,
seguimos matando lo que amamos y ahora, que la población
se desesperó con la contaminación y algunos activistas
decidieron informar a los medios nacionales, empezaron las mismas
reuniones y sesiones de autoridades, hoteleros y de la OCV de
Ixtapa-Zihuatanejo. Ahora seguramente la culpa la tendrán
los ecologistas locales ...y una vez que la noticia se "enfría",
todo seguirá igual. Para la población, la prensa
local y los turisteros que vivimos principalmente, o en muchos
caso exclusivamente, del turismo se nos plantea la pregunta: ¿Lavamos
la ropa sucia en casa o informamos al publico (a nuestros promotores
y visitantes) sobre la problemática, para forzar una reacción
de parte de las autoridades. Me imagino que es comparable con
algunas organizaciones o algunos movimientos que luchan por sus
causas sin ser escuchados y finalmente recorren al recurso de
plantearse en la capital del país, estorbando a los capitalinos
que poco o nada tienen que ver con su asunto, pero que finalmente
se enteran de la situación. Los medios y la opinión
publica se fijan en su problema.
En
Ixtapa-Zihuatanejo nos pasa esto desde años con el problema
de la contaminación de la bahía. Las autoridades
se hacen de la vista gorda, los hoteleros siguen con su política
de extraer la mayor cantidad de dinero de sus propiedades, vendiendo
parte de los mismos con el sistema de tiempo compartido, evitando
invertir en el mantenimiento hasta donde aguanta el hotel y/o
la clientela. Hace años se juntaron un buen número
de residentes y fundaron la asociación SOS BAHÍA.
El puro nombre de la organización indica la preocupación
y la urgencia del asunto, ya que el municipio no solo permite
la colonización de los cerros alrededor de la bahía,
sin infraestructura o senaeamiento alguna, estropeando la naturaleza
y causando el libre flujo de aguas contaminadas a la bahía.
Encima de esto, la planta de tratamiento que debe filtrar los
aguas negros de la población antes de entrar a la bahía
se encuentra descompuesto desde hace años. Las demandas
de arreglar este grave problema encuentran oidos abiertos, buenas
inteneciones y discursos, e incluso promesas firmes, pero hasta
la fecha no se ha hecho absolutamente nada para remediar esta
situación. Mientras el problema crece y la bahía
esta al punto de su colapso ecológico. Solo los que ignoran
la magnitud del problema todavía se atreven a bañar
en la bahía.
¿Entonces,
que hacemos. Seguimos callando el asunto o actuamos? Algunas personas
aparentemente se han hartado de esconder y tapar a los responsables
y estan ofreciendo información detallada a la prensa y
a la industria turística.
Agradeceré
sus comentarios y sugerencias a la dirección electrónica:
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