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por Lee Kraft, desde Ixtapa-Zihuatanejo
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2004: Oportunidades
y riesgos para el turismo receptivo de México
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Destinos
preferidos por visitantes extranjeros y nacionales
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Oferta
turística y (segmentos de) mercados rentables
Desde las hermosas playas del Pacifico Mexicano,
un fraterno saludo y los mejores deseos para el presente año, estimado
lector del Turistampa. Que la salud, el amor y el bienestar lo acompañen
y que sus proyectos en el plano profesional sean colmados de éxito.
No solo en la industria de turismo hemos vivido tiempos
difíciles; casi todas las industrias y todo el mundo - especialmente
los países tradicionalmente más estables - padecen de estancamiento
e incertidumbre frente al desarrollo económico. En México no somos
la excepción, aunque debemos recordar y hacer conciencia que por
primera vez en muchos sexenios no sufrimos un derrumbe económico
total, ni devaluación del 100% o más de nuestra moneda con todas
las consecuencias desastrosas. Hoy padecemos de una crisis mas leve,
mas civilizada, a la par de países como Estados Unidos, Alemania
y Francia. ¿Suficiente razón para un optimismo “cauteloso” para
este recién iniciado año 2004?
Gracias a los
mayores recursos económicos con los que cuenta SECTUR en general
y el CPTM en particular para la mercadotecnia, se espera un crecimiento
en la llegada de visitantes internacionales, además de un mayor
flujo de turistas nacionales que vacacionen en territorio nacional,
aprovechando la infinidad de atractivos turísticos que brinda México
desde las fronteras del norte hasta Centroamérica. Confío que los
fondos de promoción serán aplicados de manera adecuada, complementando
la publicidad con una labor de relaciones publicas acertada, para
lograr así los resultados requeridos, sin que la burocracia e intereses
políticos obstaculicen o se impongan ante la visión, la motivación
y el empeño que aportan los ejecutivos del CPTM dentro y fuera del
país.
Afortunadamente contamos no solo con los recursos
económicos para la mercadotecnia, sino también con una amplia gama
de productos turísticos y los servicios apropiados para ganar más
y nuevos mercados.
Mientras que los hoteleros de Cancún y de la Riviera
Maya y Cancún, debido a la cantidad de cuartos que hay que llenar
en esta zona, buscan incrementar su participación de mercado por
medio de precios muy competitivos – o tal vez excesivamente bajos
– los demás destinos turísticos de México deben abstenerse de caer
en la trampa de tarifas muy castigadas. En Ixtapa-Zihuatanejo, por
ejemplo, los costos operativos no permiten ofrecer las mismas tarifas
que calculan algunos complejos hoteleros internacionales que forman
parte de empresas que no solo operan hoteles, sino al mismo tiempo
son los dueños de líneas aéreas que transportan a sus clientes,
de los operadores mayoristas que generan la venta en los países
de origen e incluso de las agencias de turismo receptivo (DMC’s
= Destination Management Companies) en los destinos. Desde hace
años se observa una concentración de poderes (fusiones) en los mercados
turísticos masivos, especialmente en Estados Unidos, Canadá y Europa,
quedando el negocio en manos de pocas empresas. Actualmente, dichas
empresas ejercen un control absoluto sobre los prestadores de servicios
en los destinos, dictando condiciones y precios, ya que nuestra
hotelería otorga sus habitaciones a consignación, una tarifa neta
y una serie de apoyos de mercadeo, que sumados equivalen a un costo
de intermediación mayor del 70% en relación a las tarifas publicadas.
Si bien, esta estrategia (supuestamente) funciona
para la hotelería de la Riviera Maya y Cancún – aunque recientemente
también en Quintana Roo se oyen voces de empresarios que no parecen
estar de acuerdo con la política de precios muy bajos – en el resto
del país el riesgo para un desarrollo sustentable y exitoso yace
en el aparente temor de mantener tarifas mas justas, o sea, mas
altas. De acuerdo con el comportamiento de la hotelería en años
pasados, es de suponerse que este temor nos seguirá llevando por
el camino del abaratamiento de nuestros productos y servicios. Sin
embargo, con una estrategia de comercialización inventiva y visión
a largo plazo no tendríamos porque vendernos tan barato. Tenemos
demasiado que ofrecer para caer en esta trampa que la falta de autoestima
nos está ocasionando. El resultado de esta falta de estrategia lo
vivimos cada temporada mas en destinos turísticos como Acapulco
e Ixtapa-Zihuatanejo: instalaciones hoteleras cada vez menos competitivas
(más pobres), alimentos, bebidas y servicios inferiores.
Aunque las playas siguen siendo los destinos preferidos
por los visitantes, México cuenta con una gran oferta para aquellos
visitantes que buscan más que sol, arena y descanso. No hace falta
enumerar los atractivos a lo largo y ancho del territorio nacional,
lo que si hace falta es una mayor promoción de estos destinos, tanto
por parte de los prestadores de servicios, como de los gobiernos
locales, aprovechando la infraestructura y el apoyo del CPTM. La
diversificación de nuestra oferta nos hace más atractivos, abriendo
el país a mayores y más variados segmentos de mercados, lo cual
es indispensable para encaminarnos hacia un desarrollo sustentable
para la industria turística. Importante es una adecuada relación
entre el producto o servicio y el costo.
Mi deseo para nuestra industria en el 2004: Un fuerte
NO a la oferta mediocre y barata. SI a la mejora en la calidad de
productos y servicios y a los precios justos.
Agradeceré sus comentarios y sugerencias a la dirección
electrónica: info@leekraft.com
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