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por
Lee Kraft
Primera
Parte
-
El porvenir de los destinos turísticos del Pacífico
Mexicano
-
La identidad, el posicionamiento y la publicidad
-
El producto adecuado para cada segmento de mercado
Toda
la costa del Pacífico Mexicano, desde San Carlos (Guaymas)
hasta Huatulco - debido a la ubicación geográfica,
sus condiciones climatológicas y al entorno natural - comparte
la misma fauna y flora y, por consecuencia, una oferta turística
muy similar. Supongo que fue por falta de necesidad (¿?),
que en los años dorados del turismo receptivo los responsables
no se preocuparon por desarrollar estrategias para posicionar de
modo distinto los diferentes destinos de esta región. Si
esta falta de visión antoja hasta cierto punto comprensible
- siempre sabemos mejor después - resulta preocupante que
en la actualidad continuamos promoviéndonos con los mismos
productos, atracciones y servicios. Además de parecernos
los unos a los otros, lo que menos conviene es que seguimos queriendo
ser "todo para todos". En el intento hemos logrado desvalorar
(achatar) nuestra oferta y limitarla para ofrecer precisamente eso..."un
poco, a veces muy poco, de todo". Hoy, en tiempos modernos
y de competencia global, sin embargo, la especialización
es la clave del éxito para todas las industrias... y la del
turismo no es una excepción. No es conveniente seguir con
las mismas promociones, mas bien es de vital importancia desarrollar
una clara visión acerca del posicionamiento que busca cada
destino.
Una
vez identificado el rumbo, habrá que implementar las campañas
de promoción congruentes con las metas, distinguiendo de
modo perceptible el mensaje publicitario entre destinos y segmentos,
sin tratar de abarcar todos los posibles clientes al mismo tiempo.
De otro modo, con toda seguridad tendremos que pagar el precio del
rezago en nuestras estrategias comerciales en relación con
aquellos países que si están reaccionando ante los
desafíos de mercados cambiantes.
Cabe
aclarar que no se trata de callar o desaparecer los diferentes atractivos
que ofrece cada destino. Todo lo contrario, lo que se recomienda
es diseñar la publicidad de tal forma, que sea fácilmente
identificable para los diferentes segmentos. ¿Cómo
lograrlo? Existen casos (patrones) de éxito dentro y fuera
de nuestro país los cuales muestran la ruta a seguir. Hace
años, en Costa Rica por ejemplo, los empresarios y las autoridades
vislumbraron los cambios en las costumbres de los consumidores y
el pequeño país centroamericano logró posicionarse
a tiempo y a nivel mundial como destino de "eco-turismo",
atrayendo un numero creciente de visitantes de calidad, o sea con
recursos económicos. Si bien turismo ecológico y de
aventura son palabras (segmentos) de moda y todos los destinos de
playa cuentan con agencias o operadores que ofrecen excursiones
y actividades relacionadas, esto no significa que son la solución
para posicionar (hacer más famosos) a destinos como Acapulco,
Vallarta o Ixtapa-Zihuatanejo.
Definir
los valores para el adecuado posicionamiento y cristalizar una idea
clara entre las diversas opiniones e intereses que encontramos en
nuestros centros de vacaciones se logra, mejor que con costosas
asesorías externas, por medio de mesas de trabajo entre autoridades
y turisteros del lugar, complementadas con una sencilla investigación
de mercado con los propios visitantes, agentes de viajes, operadores
y prensa especializada. Estas acciones con seguridad resuelven las
dudas y producen el consenso necesario. Y entonces, para no caer
nuevamente en el error de la miscelánea, debemos realizar
la publicidad genérica con el mensaje que proyecta una imagen
fácil de recordar y distinguir.
Resumiendo:
en un mundo donde el turismo se realiza cada vez más con
el propósito de gozar de una o máximo dos actividades
muy definidas y prestadas con mucha calidad, la mezcla no contribuye
a ampliar el espectro de turistas potenciales, a hacernos competitivos,
a alargar la estancia promedio y mucho menos a incrementar el precio
que cobramos por los servicios. Por el contrario, resta impacto
a nuestro mensaje de promoción y termina confundiendo al
cliente potencial que esta acostumbrado a una marca, a un "branding"
impactante y transparente de los productos y servicios que consuma.
Mientras
que no desarrollemos productos alternativos, ofertas turísticas
definidas, nuestros destinos del Pacífico Mexicano no saldrán
del circulo vicioso y del control de sus principales clientes (productores).
Con honrosas excepciones - me refiero específicamente a Los
Cabos - no hemos encontrado la visión, voluntad y la determinación
de encaminar el desarrollo de sus destinos con metas a largo plazo.
¡Seguimos atendiendo el corto plazo cuando debemos sacrificarlo
en aras de un mejor futuro!
En
esta columna se incluyen extractos de una correspondencia suscrita
por el distinguido turistero Héctor Enríquez Pedernera
a principios de 2002. Agradeceré sus comentarios y sugerencias
a la dirección electrónica info@leekraft.com
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