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por
Lee Kraft
Segunda
Parte
-
El Pacífico Mexicano
- La
competencia y los mercados
- El
futuro
Si
en la columna del 20 de julio
hablamos sobre el posicionamiento - o la falta del mismo - de cada
uno de los destinos turísticos del Pacífico Mexicano,
en la presente edición continuamos con el tema de la competencia,
de los retos y pasos a seguir.
Nuestros
principales competidores internacionales en la región son,
por un lado las islas de Caribe; Cuba, República Dominicana,
Jamaica, etc., donde los productores masivos (mayoristas) obtienen
tarifas muy económicas, tan económicas que la hotelería
del Pacífico Mexicano, por sus costos de financiamiento,
infraestructura y operación, difícilmente puede competir.
La pregunta que hay que plantearse es: ¿Realmente queremos
atraer estos mercados de bajos, pero muy bajos ingresos? Aparte
de incrementar la ocupación de algunos hoteles, no benefician
a la economía local y mucho menos al prestigio del destino.
Por el lado del océano Pacífico vale la pena mencionar
las islas de Hawai, que atiende en gran medida a los mismo mercados
(áreas geográficos) que los centros de playa de la
costa oeste de México. En este caso específico podemos
competir en precios y calidad, aunque en algunos de nuestros destinos
no en infraestructura. La buena clientela, visitantes exigentes
y con recursos económicos, sin embargo, prefiere vacacionar
en destinos tranquilos, seguros y con escenarios naturales intactos,
como son Loreto y Huatulco.
Si
hablamos de nuestra competencia en territorio nacional, debemos
reconocer que el Pacífico Mexicano compite desventajosamente
con el Caribe Mexicano, donde se cuenta con actividades que constituyen
una experiencia única e irrepetible, debido a sus inigualables
atributos naturales, a lo que aporta su herencia cultural y recientemente
a la calidad y cantidad de su equipamiento turístico integral.
En el Pacífico Mexicano solo Los Cabos está logrando
un posicionamiento distinguible y atiende al tipo de mercado que
los demás destinos quisieran atraer, visitantes de alto poder
económico. Los Cabos - igual que Cancún y la Riviera
Maya - disfruta de otra ventaja sobre sus competidores: 10% de IVA
en lugar del 15% que se paga en el resto de la costa.
Los
orígenes geográficos de nuestros visitantes internacionales
- los mercados - para Vallarta son los mismos que atacan Huatulco,
Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo, Los Cabos y Loreto, Manzanillo, Mazatlán
y San Carlos, por mencionar los más importantes: El oeste
de los Estados Unidos y Canadá y a todos les ofrecemos lo
mismo: Sol, playas, comida típica, artesanía (de cualquier
parte del país) y música viva, sazonado con algunas
actividades recreativas como la pesca, el buceo, el tenis o el golf,
sin que ninguna constituya una experiencia única e inolvidable
en virtud de la calidad de las instalaciones o los servicios.
La
falta de posicionamiento y la consecuente inestabilidad de la demanda,
han generado una constante disminución de vuelos regulares
en los destinos turísticos del Pacífico Mexicano,
la cual ha sido paliada sólo parcialmente por los vuelos
"Charters", con los cuales mantenemos una relación
neurótica de amor y odio al atribuirles simultáneamente
nuestra buena (?) ocupación y la baja de tarifas y calidad
de mercado.
Desde
hace años se observa una concentración de poderes
(fusiones) en los mercados turísticos masivos, especialmente
en Estados Unidos, Canadá y Europa, quedando el negocio en
manos de pocos Tour Operadores. Actualmente, dichas empresas ejercen
un control absoluto sobre los prestadores de servicios en los destinos,
dictando condiciones y precios, ya que nuestra hotelería
alegremente otorga sus habitaciones a consignación, una tarifa
neta y una serie de apoyos de mercadeo, que sumados equivalen a
un costo de intermediación mayor del 40%. Son los mismos
para todo el Pacífico Mexicano y ni siquiera son todos, por
que también distribuyen el Caribe, incluyendo Cancún
y la Riviera Maya.
El
origen y las características de la problemática, con
mayor o menor conocimiento de causa, están en nuestros discursos
y en nuestras sesudas discusiones sobre el tema. Parece que en general
sabemos que y por que nos pasa y hemos comenzado a decirlo con mayor
claridad aprovechando la nueva democracia mexicana, sin embargo
es necesario tomar algunas decisiones sobre el producto turístico
país y corresponderlas con los destinos que no soportan más
improvisaciones. Valdría la pena recordar, para reforzar
nuestra voluntad de éxito, que el turismo tiene una tremenda
importancia social para México, al menos así nos lo
repiten constantemente los políticos de todas las filiaciones
ideológicas. Esta importancia social del turismo se vuelve
necesidad perentoria en estados tan pobres como Guerrero o Oaxaca,
donde constituye casi su única posibilidad de progreso y
bienestar a través de la generación de empleos bien
remunerados.
Mientras
que se forma una visión acerca del posicionamiento y se elaboran
las estrategias para lograrlo, podrá buscarse un esquema
con el Consejo Nacional de Promoción Turística acerca
de los apoyos para la región. Actualmente, debido a su volumen
de negocio (turistas) y la capacidad económica para invertir
en publicidad, el esquema de inversiones cooperativas (1:1) para
la publicidad implementado por CPTM favorece a Cancún y la
Riviera Maya. Ni hablar del ahorro en impuestos (el IVA del 10%),
que abaratan el viaje en caso de Caribe Mexicano su localización
geográfica más cercana a los mercados de Europa, norte
y este de los Estados Unidos, Canadá y Sudamérica.
Un
adecuado posicionamiento, el desarrollo exitoso y sustentable será
posible, si los responsables de la promoción turística
de nuestros destinos turísticos del Pacífico Mexicano
convencen a la hotelería de sus plazas y a los municipios
que ya no podemos seguir atendiendo siempre - y solo - el corto
plazo. Habrá que mirar mas allá de la próxima
temporada.
Agradeceré
sus comentarios y sugerencias a la dirección electrónica
info@leekraft.com
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