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por Lee Kraft,
desde Ixtapa-Zihuatanejo
- ¿IP
o servidores públicos al mando de la promoción turística
de Guerrero?
- Podemos detenernos
cuando subimos, pero nunca cuando descendemos
Igual como en
otras partes del país, en nuestro Estado - Guerrero - la
iniciativa privada, por medio de las Oficinas de Convenciones y
Visitantes (OCV's), promueve el turismo receptivo hacía las
diferentes entidades, principalmente Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo
y Taxco. En vista de que los fondos provienen de un impuesto, el
2% sobre hospedaje, la IP naturalmente no puede disponer del dinero
a su antojo. Los fideicomisos son estrictamente controlados y cualquier
desembolso requiere la autorización de varios funcionarios
del Estado. Sin embargo, los planes de mercadotecnia y las estrategias
de promoción a nivel nacional e internacional, los sugiere
el Consejo de Administración, el cual está compuesto
por hoteleros y desarrolladores del negocio de "tiempo compartido".
En la capital
del estado actualmente se discute un proyecto de ley, que propone
transferir la responsabilidad de la promoción turística
de los diferentes destinos a un organismo central bajo el control
de la Secretaría de Turismo, es decir, a manos de los funcionarios
públicos. Hay quien dice que esto resultaría fatal
para los destinos, pues sería una manera segura de desperdiciar
los fondos, debido a la falta de preparación y experiencia
- factores elementales en la formación de un empresario exitoso
- por parte de los servidores públicos, quienes (probablemente)
además carecen de las relaciones comerciales con la industria
turística dentro y fuera de México. Para complicar
aún mas el panorama, un organismo central con sede en Acapulco
o Chilpancingo no tendría la sensibilidad o agilidad para
responder a las necesidades (locales) de Taxco o Ixtapa-Zihuatanejo.
Entonces, ¿por
qué se discute este fundamental cambio? ¿Será,
que la constelación actual no esta generando los resultados
requeridos? ¿Hay acaso mucha inconformidad, y si es así,
por qué y por parte de quién?
Sabemos que
es imposible tener felices y contentos a todos, ya que hay muy diversas
formas de promover y siempre habrá quien este inconforme
referente al formato de la publicidad, la folletería o el
"mensaje comercial". La tarea de los promotores en realidad
no resulta tan complicada, siempre y cuando los responsables enfrentan,
analizan, resuelven y - muy importante - dan seguimiento con mucho
sentido de responsabilidad a los siguientes retos:
- determinar
cómo y con que imagen (perfil) quieren posicionar su destino,
- identificar
con qué producto y en que mercados y áreas (países,
regiones) deben promoverse,
- escoger,
dotar de servicios y velar por la clientela (los segmentos) más
propia y más conveniente para su plaza.
Aparentemente
son precisamente estos renglones donde los promotores de nuestros
destinos se han mostrado deficientes.
Acapulco, no
hace mucho el "getaway" de la elite internacional, se
ha convertido en un destino de turismo carretero, cada año
más carente de suficientes conexiones aéreas desde
el extranjero. A la hotelería, con algunas honrosas excepciones,
no le quedó más que bajar los precios y empobrecer
su producto, su servicio. Consecuentemente se surte de clientela
de baja capacidad económica, para así mantenerse durante
el presente año (hasta la fecha) en un promedio del 43.59%
de ocupación. Esto es un punto porcentual mas bajo que durante
2002, supuestamente el año mas complicado por los acontecimientos
de Septiembre 2001.
Taxco, sin estrategia
o adecuado plan de mercadotecnia - y con muy pocos fondos -, se
defiende gracias a su oferta turística que difiere de los
centros de playa. Pero la ocupación hotelera promedia se
queda por debajo de 40%.
Ixtapa-Zihuatanejo,
por otro lado, ve incrementado la afluencia del turismo terrestre,
gracias a la nueva carretera que conecta con el Bajío, resultando
- igual que en Acapulco - en un cambio que convierte a la entidad
en un destino principalmente de visitantes nacionales. Esto naturalmente,
conlleva el riesgo de sufrir los mismos problemas que Acapulco,
aunque el destino todavía no ha perdido su participación
en mercados internacionales. En Estados Unidos y Canadá,
durante la última década, sin embargo, se ha creado
una dependencia total con los operadores mayoristas (charteristas),
sacrificando ingresos, manteniendo así parte del volumen
necesario y logrando establecer la ocupación hotelera - acumulada
hasta la fecha - en un 51.84%. Esto es el mismo porcentaje que 2002,
pero muy por debajo de las metas para 2003, ya que la OCV se propuso
un incremento del 2.5%. Desde ahora se sabe que no será posible
lograr este resultado, este crecimiento, en lo que resta del año.
La tabla de
ocupación hotelera, sin embargo, ni siquiera debería
ser la base para medir el éxito de un destino turístico.
Mucho mas concluyente sería el factor de la derrame económica
en la entidad. Con la tendencia de operar cada vez más hoteles
bajo el esquema del todo incluido, los demás comerciantes
de la plaza - restaurantes, centros nocturnos, tiendas, etc. - ven
en pleno deterioro sus negocios, resultando en centros comerciales
semi-abandonados y/o en pésimas condiciones. Es natural,
que estas condiciones perjudican la imagen y el atractivo del destino
y la clientela de mayor poder de compra - los visitantes exigentes
- se deciden por otros centros de playa dentro o fuera del país.
El principal
reto de las OCV's es el de establecer una visión a largo
plazo y empezar a definir las prioridades no solo desde el punto
de vista de la hotelería. Habrá que integrar a otros
sectores de la comunidad en la toma de decisiones referente al posicionamiento
de sus destinos. La falta de visión y conceptos claros parece
ser, entre otras cosas, la motivación de los legisladores
para buscar renovar el sistema. Ojalá y las cosas se den
de tal manera que no sea necesaria la nueva ley de turismo del Estado
de Guerrero sobre el manejo de la promoción turística
de nuestros destinos, porque un cambio drástico en la forma
de promover el turismo hacía un destino es muy arriesgado.
Ya lo dijo el gran estratega Napoleón Bonaparte: Podemos
detenernos cuando subimos, pero nunca cuando descendemos.
Agradeceré
sus comentarios y sugerencias a la dirección electrónica:
info@leekraft.com
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