- Alemania
tiene lo que necesitamos: visitantes para México con interés
en lo nuestro y con divisas
-
Calidad en lugar de cantidad
Durante
este mes de la patria me encuentro en la capital de mi ex-patria,
maravillado con los cambios que esta ciudad ha vivido desde el derrumbe
del infame muro, pero extrañando enormemente los paisajes
del Pacífico mexicano y las playas del único destino
del mundo que es "Doblemente Placentero".
Como
todas las cosas de la vida tienen dos lados, los avances tecnológicos
y la calidad (modernidad) de la vida alemana definitivamente tienen,
además de lo positivo, su lado negativo: principalmente la
falta de calor humano, la alegría por la vida. Los alemanes
viven en espacios reducidos: un departamento de 45 metros cuadrados
para una pareja es la norma; y con tantas preocupaciones (quejarse
es uno de los pasatiempos favoritos de la mayoría de los
alemanes) no parecen encontrar tiempo para disfrutar toda la riqueza
de la que disponen. En México tenemos exactamente lo que
les falta a los alemanes. En primer lugar la alegría y "savoir
vivre". Pero también los espacios abiertos (nuestro
país ocupa, con la misma población que Alemania -
aproximadamente 100 millones de habitantes - 6 veces mas espacio
territorial) son una atracción para los visitantes de Europa
central. Nuestros paisajes, las culturas indígenas, la artesanía,
las playas y las cálidas aguas de nuestros océanos
con justa razón fascinan a los germanos.
De
la industria turística de este país, por otro lado,
definitivamente habría cosas que aprender. Para empezar desarrollan
sus funciones con gran profesionalismo y confiabilidad. Una cualidad
admirable es la planeación a largo plazo y cuando digo a
largo plazo, me refiero a muy largo plazo. En el aeropuerto de Frankfurt,
por ejemplo, los simulacros de tráfico aéreo, movimientos
en pistas y rampas, cálculos de espacios y equipos e incluso
los planes de mercadotecnia están hechos con 15 años
de antelación, o sea, hoy se prepara el año 2018.
En mis columnas del Turistampa repito seguido la necesidad de desarrollar
visiones a favor de la oferta turística y del posicionamiento
de nuestros destinos de playa a largo plazo, aunque fuera solo para
7 años y medio.
Aquí,
en el centro de Europa, hay un sinfín de personas con altos
ingresos, gente interesada en la cultura de México, viajeros
que no solo llevarían divisas a México, sino una escuela
de cómo cuidar el medio ambiente, importantes enseñanzas
y ejemplos para nuestros paisanos. Existe toda una nueva generación
de potenciales visitantes, dispuestos a desembolsar mas dinero por
sus vacaciones y los servicios que contratan, siempre y cuando estén
convencidos de que los turisteros y las autoridades velamos por
un desarrollo sustentable de nuestros destinos y por el bienestar
de nuestra población. Es esa gente que paga un sobre-precio
de 50% por un kilo de café, sabiendo que el productor se
preocupa por la salud y la educación de sus trabajadores
y sus familias. ¿Por qué seguimos entregando los alotments
hoteleros y nuestro producto turístico a aquellos mayoristas
que solo nos envían turistas en cantidad (sin mayor derroche
económico para los destinos) en lugar de auténticos
visitantes? Seguro, que requiere de menos trabajo entregar los alotments
a un par de mayoristas y esperar a que lleguen los huéspedes.
Requiere de mas imaginación y trabajo buscar clientes propios,
segmentar la oferta y conquistar nuevas áreas (mercados)
geográficas. Haciendo lo primero sacrificamos precios, control
e imagen. Con una visión y labor a largo plazo tendremos
mejores clientes, mas ingresos y mayor derroche económico
para todos los negocios de nuestros destinos turísticos.
Reservo
los demás comentarios sobre el tema para mi regreso a México.
Hay demasiado que hacer y ver para seguir preocupándome,
al estilo alemán, por cosas que - por lo menos por el momento
- están fuera de mi alcance.
De
todos modos agradeceré sus comentarios y sugerencias a la
dirección electrónica info@leekraft.com
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