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por
Lee Kraft
info@leekraft.com
Es
difícil establecer a quién dañamos más,
si a los enemigos con las peores intenciones o a los amigos con
las mejores.
Como
lector fiel de Turistampa, y por la relación de amistad y
trabajo que nos ha unido durante las últimas dos décadas,
doy una cordial bienvenida a la columna ANÁLISIS TURÍSTICO
de Daniel Olivares Villagómez. A los profesionales del ramo
nos conviene y nos hace falta toda forma de análisis crítico
y objetivo. Callar las cosas que consideramos equivocadas o erróneas,
por comodidad o por el temor de ofender a un compañero, no
nos permite avanzar en nuestro papel como jugador global en la industria
turística. Felicito a Daniel Olivares por su determinación
de "realizar un análisis profundo de los temas turísticos,
para ayudar a desterrar la improvisación en la gestión
turística, que tanto daño ha hecho a la actividad".
Si bien su determinación concuerda con mi manera de pensar,
creo conveniente ampliar la información y agregar otro punto
de vista acerca del actuar de la Secretaria de Turismo, Leticia
Navarro con relación a la divulgación de la información
sobre la contaminación de las playas en varios destinos turísticos
de nuestro país.
Desconozco
las palabras exactas y las circunstancias en las que la titular
de la SECTUR se refirió al problema mencionado, pero contrariamente
a la opinión plasmada en la columna de Daniel Olivares, considero
que el gobierno federal esta actuando de manera íntegra,
correcta y madura al no esconder y negar la verdad acerca de esta
situación. Fue la PROFEPA (Procuraduría Federal de
Protección al Ambiente), quien en primera instancia dio a
conocer los resultados de los análisis efectuados, solicitados
por la SEMARNAT. Con fecha de 13 de Febrero se publicó un
editorial en el New York Times (*) sobre el tema. El autor, ganador
de Premio Pulitzer, Tim Weiner, viajó a México a documentarse
de primera mano sobre el asunto. Sus observaciones, por lo menos
en mi opinión particular, parecen muy acertadas. Entre otras
cosas comenta en su articulo: "La gente y los visitantes tienen
el derecho de saber acerca de estas cosas", dice Víctor
Lichtinger. Pero el derecho de saber es un concepto novedoso en
México.
Si
bien el tema es delicado, pues el hecho de hablar sobre la contaminación
despierta polémica, atrae la atención de los medios
y podría causar una baja en la afluencia turística,
confío en que tanto Lichtinger como Navarro están
concientes de las posibles repercusiones de sus declaraciones.
Aparentemente
hacía falta despertar a los involucrados para generar una
reacción. Por esta razón me permití usar como
encabezado de esta columna un proverbio universal, que dice:
Es
difícil establecer a quién dañamos más,
si a los enemigos con las peores intenciones o a los amigos con
las mejores. La palabra clave en el NY Times es "despertar".
Hay que despertar a los involucrados para provocar una reacción.
Como
dice Weiner en su artículo: Al ver publicado el informe de
SEMARNAT, los hoteleros reaccionaron como un hombre con una terrible
cruda al escuchar la alarma de su despertador. Después de
años de vivir en el autoengaño o la negación
(Weiner aplica el termino inglés: denial), los hombres de
negocio que viven del turismo se enfrentan con la ineludible necesidad
de reconocer el problema. Están matando a lo que aman.
Pero
también contrario a lo que se pensó, el destino al
que se refiere este periodista en su artículo, por lo menos
hasta la fecha, esta viviendo el más importante incremento
en la ocupación hotelera de la última década.
Por el momento, el mundo parece estar más interesado en otros
acontecimientos internacionales.
Supongo
que todos nosotros que conformamos la industria turística
Mexicana, si estamos conscientes de que hay que resolver la situación
desde su raíz. Para lograr esto, primero debemos reconocer
el problema en todo su contexto. Hay que entender que no se trata
de una emergencia, la cual se resuelve con cerrar las playas afectadas
durante un corto periodo. El dilema es más grave, y sanar
las bahías - las que cuentan con infraestructura turística
en el país - con toda seguridad requiere de una inversión
multimillonaria - algunos miles de millones de pesos. Los organismos
involucrados en el quehacer turístico y de Medio Ambiente
(FONATUR, SECTUR, SEMARNAT), así como los gobiernos estatales
y municipales han comprometido su apoyo, aunque hasta la fecha no
se han visto acciones concretas. Las organizaciones ecologistas
han alertado desde hace años sobre esta problemática
y como dice tan acertadamente uno de sus representantes "La
industria turística tiene tres opciones: mentir, negar o
actuar responsablemente ante esta situación". Curiosamente,
con excepción del (aparentemente) polémico actuar
del gobierno federal, hasta el momento solo hemos visto manifestaciones
de las primeras dos opciones.
Otro
punto que vale la pena aclarar es que no sólo la industria
hotelera es responsable de la contaminación de los destinos;
también la industria restaurantera y por supuesto los mismos
municipios que han permitido los asentamientos humanos, sin infraestructura
alguna, en las periferias de nuestros destinos turísticos.
Gracias al "boom" turístico, los niveles de crecimiento
poblacional en estos lugares son alarmantes y solo si hoteleros,
desarrolladores, autoridades y por supuesto, nosotros como habitantes
participamos en la implementación de medidas correctivas
y preventivas lograremos crear destinos turísticos sustentables.
Después
de todo, esperemos que el haber hecho públicas estas verdades
sea acertado y que la información acerca de la amenaza que
acosa al segmento SOL y PLAYA se mantenga en la conciencia de todos
nosotros, haciendo a un lado los diferentes intereses económicos,
filosóficos y políticos.
Como
dijo el Presidente Municipal de uno de los destinos turísticos
más hermosos de México: "El gobierno federal
es PAN, el Estado es PRI y nosotros PRD. Somos de diferentes colores,
pero vamos a trabajar en armonía en este reto".
(*)
El articulo publicado en el New York Times el pasado 13 de Febrero
de 2003 se puede consultar en la siguiente página web:
http://www.nytimes.com/2003/02/13/international/americas/13MEXI.html?ex=1046147511&ei=1&en=ae1742ebce604ed9
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